"El vino argentino seguirá creciendo por su relación precio-calidad"
Diseñar el perfil exportador; definir el estilo del vino y un packaging atractivo para el consumidor global; son, según Débora Franco Quatrocchi, ejes estratégicos para una mejor inserción en los mercados.
06/06/2011 Entrevista a Débora Franco Quatrocchi, gerenta de Exportaciones de Bodega Quatrocchi
Con tres distinciones internacionales en lo que va del año, Bodega Quatrocchi consolida el reconocimiento de sus productos fuera del país, al tiempo que pone de manifiesto la medida en que el departamento Lavalle, al noreste de Mendoza, se afianza como región productora de vinos de calidad.
La firma -que inició su actividad en 1975- es propietaria de unas 1.000 hectáreas, aunque tiene cultivadas cerca de 300. Finca Elenita, enclavada en el distrito lavallino de La Holanda, concentra la mayor superficie, con unas 200 ha. Hay otra propiedad en Costa de Araujo (pocos kilómetros más al este) con 70 ha cultivadas y una más en el Central (San Martín) con 30 a 40 ha de viñedos.
Torrontés, Chenín (entre las varietales blancas) y algunas comunes como Pedro Giménez, Moscatel, Malbec, Barbera, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Syrah; constituyen la gama varietal que da origen a los vinos que comercializa la firma. Están desarrollando otros viñedos con otras variedades como Tempranillo, Sangiovesse o Montepuciano. La bodega, enclavada en "Elenita", tiene una capacidad de 6 millones de litros (5 para guarda, a lo que hay sumar 1 millón de la vasija de fermentación), aunque la producción actual se ubica en alrededor de 4 millones de litros.
Débora Franco Quatrocchi gerenta de Exportaciones del establecimiento, conocido por el apellido de su abuelo materno, comenta la visión del negocio exportador y adelanta algunos planes de inversión.
-¿Qué criterio aplican para decidir de qué fincas serán las uvas con las que van a elaborar uno u otro vino?
Elegimos lo mejor de cada cuartel, de cada una de las fincas. Depende de cada vino en particular y de cada añada. Generalmente, al momento de cosecha, se eligen los mejores cuarteles, sobre todo cuando se trata de los vinos que va a salir en botella. De todos modos, la finca de San Martín es mucho más chica, por lo que siempre participa en una proporción mucho menor.
-¿Qué parte de la producción se comercializa en el mercado interno y qué parte sale del país?
Tenemos dos unidades de negocios: el de granel y el proyecto de vino embotellado. En volumen, el 90% lo destinamos a granel y sólo el 10% sale envasado y estamos tratando de aumentar la participación relativa de este segmento del negocio. El vino en botella va principalmente a exportación, aunque ahora estamos tratando de abrir el mercado interno para este producto. Para el producto a granel, nuestro mercado son clientes grandes de Mendoza.
-¿Cuándo empezaron a fraccionar?
Comenzamos a fraccionar hace unos diez años, cuando surgió la iniciativa de exportar; porque hasta ese momento toda nuestra producción se comercializaba a granel. En aquel tuvimos algunos primeros pasos, muy tímidos, con demandas muy acotadas de algún cliente puntual. Pero la exportación continua, que no se ha detenido y que ha ido creciendo año tras año, empezó en el 2005.
-¿Cómo ha sido esta experiencia con el exterior?
Nos ha costado llegar hasta donde estamos. Tuvimos que definir nuestro perfil exportador, en el sentido de establecer primero los objetivos como empresa, sostenerlos en el tiempo independientemente de las condiciones del mercado (como camino estratégico) y definiendo el estilo del vino y packaging de acuerdo a las tendencias del mercado. Vinos con marcadas características varietales, con notas algo sobremaduras; elegantes pero a la vez fáciles de consumir, definen nuestro estilo.
-¿En qué rango de precios se ubican los vinos que exporta Quatrocchi y a qué países llegan?
Estamos presentes en Brasil, Perú, Colombia, México, Canadá, China, Inglaterra, Bélgica, Polonia y República Checa. Además, estamos entrando en Estados Unidos con vinos que van, en góndola, desde los U$S 9,99 hasta los U$S 20 a U$S 21 la botella.
-¿Cómo visualizan el negocio exportador a futuro?
El vino argentino seguirá creciendo en los mercados del exterior, debido a su gran valor. Cuando hablo de valor me refiero a la relación precio-calidad del vino argentino. Eso nos ha abierto las puertas en varios mercados. Hoy, los vinos argentinos han doblado, en los últimos 4 ó 5 años, su participación relativa en las importaciones de mercados tan importantes como el de Estados Unidos, Canadá o China.
-¿Cómo impacta en los números de la empresa la falta de competitividad cambiaria?
Realmente nos complica mucho un tipo de cambio estancado junto con un aumento constante en los costos de insumos y servicios. En algunos casos tenemos aumentos del 25%. Esto nos pone en la disyuntiva de aumentar los precios y no poder respetar las condiciones a nuestros clientes o mantenerlos a costa de perder rentabilidad. Es una situación que deteriora mucho la competitividad sobre todo para una pyme como nosotros.
-¿Tienen previsto realizar nuevas inversiones?
Este año vamos a implantar unas 40 hectáreas. La mitad serán reposiciones y la otra mitad viñedos nuevos. Plantaremos fundamentalmente Malbec, Barbera y algo de Chardonnay (que tenemos muy pocas hectáreas y todavía no entran en producción). Por otra parte, vamos a avanzar en la reconversión del sistema de riego. Hemos instalado goteo en el 20% de la superficie cultivada.
*Esta nota fue publicada en el suplemento Fincas de Diario Los Andes
La firma -que inició su actividad en 1975- es propietaria de unas 1.000 hectáreas, aunque tiene cultivadas cerca de 300. Finca Elenita, enclavada en el distrito lavallino de La Holanda, concentra la mayor superficie, con unas 200 ha. Hay otra propiedad en Costa de Araujo (pocos kilómetros más al este) con 70 ha cultivadas y una más en el Central (San Martín) con 30 a 40 ha de viñedos.
Torrontés, Chenín (entre las varietales blancas) y algunas comunes como Pedro Giménez, Moscatel, Malbec, Barbera, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Syrah; constituyen la gama varietal que da origen a los vinos que comercializa la firma. Están desarrollando otros viñedos con otras variedades como Tempranillo, Sangiovesse o Montepuciano. La bodega, enclavada en "Elenita", tiene una capacidad de 6 millones de litros (5 para guarda, a lo que hay sumar 1 millón de la vasija de fermentación), aunque la producción actual se ubica en alrededor de 4 millones de litros.
Débora Franco Quatrocchi gerenta de Exportaciones del establecimiento, conocido por el apellido de su abuelo materno, comenta la visión del negocio exportador y adelanta algunos planes de inversión.
-¿Qué criterio aplican para decidir de qué fincas serán las uvas con las que van a elaborar uno u otro vino?
Elegimos lo mejor de cada cuartel, de cada una de las fincas. Depende de cada vino en particular y de cada añada. Generalmente, al momento de cosecha, se eligen los mejores cuarteles, sobre todo cuando se trata de los vinos que va a salir en botella. De todos modos, la finca de San Martín es mucho más chica, por lo que siempre participa en una proporción mucho menor.
-¿Qué parte de la producción se comercializa en el mercado interno y qué parte sale del país?
Tenemos dos unidades de negocios: el de granel y el proyecto de vino embotellado. En volumen, el 90% lo destinamos a granel y sólo el 10% sale envasado y estamos tratando de aumentar la participación relativa de este segmento del negocio. El vino en botella va principalmente a exportación, aunque ahora estamos tratando de abrir el mercado interno para este producto. Para el producto a granel, nuestro mercado son clientes grandes de Mendoza.
-¿Cuándo empezaron a fraccionar?
Comenzamos a fraccionar hace unos diez años, cuando surgió la iniciativa de exportar; porque hasta ese momento toda nuestra producción se comercializaba a granel. En aquel tuvimos algunos primeros pasos, muy tímidos, con demandas muy acotadas de algún cliente puntual. Pero la exportación continua, que no se ha detenido y que ha ido creciendo año tras año, empezó en el 2005.
-¿Cómo ha sido esta experiencia con el exterior?
Nos ha costado llegar hasta donde estamos. Tuvimos que definir nuestro perfil exportador, en el sentido de establecer primero los objetivos como empresa, sostenerlos en el tiempo independientemente de las condiciones del mercado (como camino estratégico) y definiendo el estilo del vino y packaging de acuerdo a las tendencias del mercado. Vinos con marcadas características varietales, con notas algo sobremaduras; elegantes pero a la vez fáciles de consumir, definen nuestro estilo.
-¿En qué rango de precios se ubican los vinos que exporta Quatrocchi y a qué países llegan?
Estamos presentes en Brasil, Perú, Colombia, México, Canadá, China, Inglaterra, Bélgica, Polonia y República Checa. Además, estamos entrando en Estados Unidos con vinos que van, en góndola, desde los U$S 9,99 hasta los U$S 20 a U$S 21 la botella.
-¿Cómo visualizan el negocio exportador a futuro?
El vino argentino seguirá creciendo en los mercados del exterior, debido a su gran valor. Cuando hablo de valor me refiero a la relación precio-calidad del vino argentino. Eso nos ha abierto las puertas en varios mercados. Hoy, los vinos argentinos han doblado, en los últimos 4 ó 5 años, su participación relativa en las importaciones de mercados tan importantes como el de Estados Unidos, Canadá o China.
-¿Cómo impacta en los números de la empresa la falta de competitividad cambiaria?
Realmente nos complica mucho un tipo de cambio estancado junto con un aumento constante en los costos de insumos y servicios. En algunos casos tenemos aumentos del 25%. Esto nos pone en la disyuntiva de aumentar los precios y no poder respetar las condiciones a nuestros clientes o mantenerlos a costa de perder rentabilidad. Es una situación que deteriora mucho la competitividad sobre todo para una pyme como nosotros.
-¿Tienen previsto realizar nuevas inversiones?
Este año vamos a implantar unas 40 hectáreas. La mitad serán reposiciones y la otra mitad viñedos nuevos. Plantaremos fundamentalmente Malbec, Barbera y algo de Chardonnay (que tenemos muy pocas hectáreas y todavía no entran en producción). Por otra parte, vamos a avanzar en la reconversión del sistema de riego. Hemos instalado goteo en el 20% de la superficie cultivada.
*Esta nota fue publicada en el suplemento Fincas de Diario Los Andes

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